MI VIDA ES CRISTO: Nueva Visión de sí mismo
Parte 7 de 7

Saulo había cambiado su visión de Dios, de Jesús y de la salvación. Pero también, a través de lo acontecido en las afueras de Damasco, comenzó a transformar su imagen y perfil personal.

El parte aguas de la vida de Saulo de Tarso no aconteció en Jerusalén, capital teocrática de Israel, donde residía la divinidad, sino en territorio pagano: ¡Dios actúa fuera de las fronteras de la tierra santa! Se despliegan sus velas para arribar a puertos inesperados, rompiendo paradigmas religiosos, étnicos y hasta morales.

... todo comenzó en las afueras de Damasco, cuando tuvo su encuentro personal con Jesús, y culminó dentro de sus murallas cuando Ananías le impuso las manos para que recibiera el Espíritu Santo, lo bautizó y lo sanó de su ceguera.

Saulo de Tarso estaba tan condicionado por su pasado y sus paradigmas que se habían convertido en norma de vida. y le era muy difícil cambiar, pues creía que se encontraba en la cumbre de la verdad. Entonces, en Damasco, Dios le dio un empujón para que emprendiera el vuelo por cielos inéditos.

Un rey recibió como obsequio dos pequeños halcones, y los entregó al instructor para que los entrenara. Pasaron los meses. El maestro le informó al rey:
-    Majestad, uno de sus halcones está perfectamente, pero el otro no se había movido de la rama donde lo dejé el día que llegó. He intentado por todos los métodos, sin lograr resultado alguno. No tengo la menor idea de por qué no vuela este halcón.
Los veterinarios, después de cuidadosos análisis, determinaron:
- El animal está sano y no hay razón lógica por la que no emprenda el vuelo.
El rey mandó llamar a sus magos para que desencantaran al halcón, pero nadie pudo hacer volar el ave que seguía agarrada a su rama.
Cada mañana, desde la ventana, el monarca observaba el halcón inmóvil, firmemente aferrado al árbol. Entonces, promulgó un edicto real:
-  Ofrezco cuantiosa recompensa a quien logre hacer volar a mi halcón.
Pasaron los días y transcurrieron las semanas en que todos lo intentaban pero nadie lograba que el halcón volara. El animal permanecía asido a su rama.
Una fría mañana de invierno, el rey se asomó como de costumbre por la ventana y no encontró el halcón. Mirando el cielo descubrió que los dos halcones revoloteaban por las nubes. ¿Cómo era posible tan gran milagro? Nadie sabía lo que había pasado.
El rey le ordenó a sus súbditos:
-    Tráiganme al autor de este prodigio.
El primer ministro le presentó a un campesino de ojos claros y brillantes. El rey le preguntó:
- ¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo lograste? ¿Eres mago?
El campesino no parecía impresionado por las riquezas del palacio ni reclamaba la real recompensa. Sólo contestó:
- Fue fácil mi rey; muy fácil... sólo corté la rama, y el halcón voló. Al cortarle la rama, se dio cuenta que tenía alas y se lanzó a volar.

Podríamos pensar que Dios le cortó a Saulo la rama que no le permitía volar por cielos vírgenes. El discípulo de Gamaliel vivía aferrado a la Ley, agarrado a sus tradiciones y encerrado en su religión judaica. Tal vez sus condicionamientos le impedían cambiar. Entonces interviene Dios para cortarle la rama.

Estas transformaciones no fueron escalonadas por el tiempo, sino simultáneas. Como vasos comunicantes que se interrelacionan y se afectan mutuamente.

Vamos a considerar tres cambios:

A. DE JUSTO A PECADOR Y DE PECADOR A PECADOR PERDONADO

Esta nueva sinfonía de la vida de Pablo tiene dos movimientos:

B. DE SIERVO A HIJO

Circuncidado el octavo día; del linaje de Israel; de la tribu de Benjamín; hebreo e hijo de hebreos; en cuanto a la Ley, fariseo; en cuanto al celo, perseguidor de la Iglesia; en cuanto a la justicia de la Ley, intachable: Flp 3, 5-6.

La conversión mayor de Pablo no fue de pecador a justo, sino de justo a hijo. Antes, vivía como fiel cumplidor de los preceptos y tradiciones de sus antepasados, y se gloriaba en ser siervo obediente de este cruel amo, llamado “Ley”. Pero un día, gracias al Espíritu Santo, se reconoce hijo en El Hijo, amado en El Amado y comienza vivir como hijo amado de papá Dios. Ya no es esclavo, sino hijo (Gal 4, 7). Además, si es hijo, es también heredero. Heredero de Dios y coheredero en Cristo Jesús. Como heredero va a recibir la herencia de cada hijo. Mas como coheredero en Cristo Jesús, tiene derecho a la misma herencia de Jesús.

Es más que vencedor en Cristo Jesús y todo lo puede en Aquel que lo fortalece (Rom 8, 37; Flp 4, 13).

C. DE PERSEGUIDOR INSOLENTE A APÓSTOL INCANSABLE

Encarnizadamente perseguía a la Iglesia de Dios y la devastaba, sobrepasando en el Judaísmo a muchos de mis compatriotas contemporáneos, superándoles en el celo por las tradiciones de mis padres: Gal 1, 13-14.

En Damasco, Dios tuvo misericordia, porque actuaba por ignorancia, pero cuando le fue revelada la verdad sobre Jesucristo, sometió su vida bajo el Señorío de Jesús:

Señor, ¿Qué quieres que haga?: Hech 22, 10.

Inmediatamente comienza a proclamar que Jesús es el Mesías en Damasco, hasta el punto de arriesgar su vida, pues se siente llamado desde el vientre materno, como los profetas del Antiguo Testamento.

A tiempo y destiempo anunciará el Evangelio de la Gracia en todos los areópagos posibles; casas y caminos, cárceles y barcos, templo y sinagogas.

Al principio de la Iglesia, sólo se anunciaba la Buena Nueva de Jesús a los judíos. Pedro abrió la puerta a los paganos en la casa del centurión romano, en Cesarea, Sin embargo, es Pablo quien expande el Evangelio a los gentiles, Rompiendo barreras y traspasando fronteras, no se detiene en evangelizar a los griegos y paganos.

Saulo tenía su propia imagen de sí mismo. Sin embargo, lo acontecido en Damasco cambió no sólo su forma de percibirse, sino que trasformó la estructura de su ser. No se trata de un cambio de fachada o simple maquillaje, sino de un nuevo Pablo.

Todo lo viejo ya pasó. Ahora es “nueva criatura en Cristo Jesús”. Ya no vive él, sino Cristo Jesús es quien vive en él, porque Cristo es su vida.

Como resumen de esta experiencia integral, podemos repetir la palabra misma del apóstol:

Mi vida está oculta en Cristo Jesús: Col 3,3.

Con razón había exclamado en Éfeso: “Mi vida es Cristo”. Había sido cautivado en Damasco por Aquél que lo amó y se entregó por él, y al cual entregó toda su vida. Jesús no era una parte de su vida sino su vida misma.

Pero si nos sentimos hasta incapaces para dar los pasos que nos corresponden, podemos pedir al Señor: Señor, córtame la rama que me impide volar.

POR LA GRACIA DE DIOS
SOY LO QUE SOY

José H. Prado Flores
Año de San Pablo