entronizaciÓN DE LA PALABRA DEL CURSO JesÚs EN LOS 4 EVANGELIOS

a. Motivación

Monitor:
La Palabra de Dios corre a toda prisa (Cf. Sal 147) para sanar nuestros corazones. Vamos a entronizarla y pedirle a Dios la gracia para experimentar su eficacia en este curso.

b. Procesión con la Palabra

Un ministro revestido con alba y estola porta en alto la Biblia. Si no hay ministro, un participante la lleva.
Le acompañan tres personas llevando un mantel, flores naturales y una vela  encendida.

Monitor:
La Palabra va adelante porque nos muestra el camino para llegar a la tierra prometida, y tenemos la misión de llevarla hasta los confines de la tierra.
Mientras caminamos haremos el canto: “Tu Palabra me da vida”.
En tres lugares haremos una pausa para escuchar la Palabra (Mc 1,14-15; Mt 8,8; Lc 10,33-34) y todos daremos respuesta con la siguiente aclamación: “Queremos conocerte Señor, y tener vida eterna”.

c. Llegada a la sala de conferencias

Monitor:
La Palabra de Dios es manjar que nos alimenta (se coloca un mantel).
La Palabra de Dios es vida que siempre nos renueva (se colocan las flores).
La Palabra de Dios es luz que ilumina nuestra vida (se coloca la vela encendida).
Colocamos una camilla, como testimonio por ser sanados de nuestra parálisis.
Por último, ponemos cuatro pergaminos (rollos), porque en este curso, cuatro amigos nos presentarán el Evangelio de la salvación y su experiencia con Jesús.

d. Proclamación de la Palabra

Monitor:
Escuchemos la Palabra que el Señor nos dirige el día de hoy.

(Quien llevó la Palabra hace la siguiente lectura):

Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero,
y al que tú has enviado, Jesucristo: Jn 17,3.

(Luego levanta la biblia, la coloca en el ambón y la besa).

Monitor
Guardamos unos momentos de silencio para meditar la Palabra que hemos escuchado.

e. Entronización en el corazón

Monitor:
Sin embargo, Dios quiere escribir y entronizar su Palabra en nuestro corazón. Sin embargo, Dios quiere escribir y entronizar su Palabra en nuestro corazón. Coloca tu biblia sobre tu pecho, (a la altura del corazón) y repite la siguiente oración:

Padre: en la plenitud de los tiempos,
Tú enviste tu Palabra a este mundo.
Hoy la abrazo, como signo de tu amor por mí
y por todos los hombres.
Espíritu Santo: Tú revelas la verdad completa.
Revélame los secretos que sabios e inteligentes no entendieron.
Jesús: Palabra eterna del Padre.
Dame tu Palabra que produce vida en abundancia.
Sana las heridas de mi corazón con la medicina de tu Palabra.
Amén.

Monitor:
Hagamos juntos una reverencia a esta Palabra que ha sido entronizada y que será quien presida nuestro Curso.

Se termina con un canto.