Barranquilla en formación
Abrazados por un sol espléndido y una dulce brisa que avizoraba la alegría de diciembre, los estudiantes de Radio María y la Escuela de Evangelización San Andrés - Colombia, participamos del tan anhelado Encuentro Presencial. El inolvidable evento tuvo ocurrencia los días 17 y 18 del mes en curso. El tema, como todos los del proceso, fascinante e interesante: Historia de la Salvación y Jesús en los cuatro evangelios.
Para ser francos, el lugar no pudo ser mejor. Excelente lugar. La Casa de Oración Belén -nombre más apropiado- supo abrir sus puertas y acogernos con calidez y amor. Mentalmente nos llevó a abrir las gloriosas páginas de las Sagradas Escrituras: Miqueas 5, 2; y San Lucas 2, 1-20. Como la Bendita Madre de Jesús, aprendimos a guardar y meditar la verdad de Dios en el corazón: San Lucas 2, 19, 51.
Repito: Excelente lugar. En el patio, un frondoso palo de mango y una agradable variedad de plantas ornamentales, nos llevaron, por un instante, a recrear la pureza del Paraíso. Imaginamos la santidad perfecta de Adán y Eva antes de la necia caída: Génesis 1, 26-31; 2, 6-25. Imaginamos cómo sería aquello de bonito cuando los dos "caminaban desnudos sin avergonzarse uno del otro". Imaginamos cómo sería Colombia si todos, hombre y mujeres, obedeciéramos cabalmente el Proyecto de Vida de Dios: Génesis 2, 15; Deuteronomio 30, 15-20.
Cierto, pensamos en la "caída", pero al mismo tiempo en la prontitud de Yahvé Padre para "restaurar" la armonía y el regocijo en el corazón del hombre confundido. En este sentido, una bellísima gruta de la Virgen María (Inmaculada Concepción) nos hacía caer en la cuenta que la serpiente mentirosa está derrotada. Nuestra férrea convicción nos permitió percibir, una vez más, que la Mujer elgida de Dios, la misma que hoy vive en el cielo abrazada por el Sol de lo Alto, es el instrumento clave del Hijo Redentor para seguir machacándole la cabeza al ofidio ponzoñoso.
Con justa razón nos la regaló como madre en el momento cumbre de la cruz. Con justa razón el discípulo amado y los cristianos primitivos la acogieron en el seno de la Iglesia fundada por Nuestro Señor Jesucristo. Paso a paso la Biblia nos revela el Secreto Mayor de nuestro Misericordioso Dios: Génesis 3, 15; Isaías 7, 14; Miqueas 5, 3; Gálatas 4, 4-7; Apocalipsis 12, 1. Bien haríamos todos en seguir meditando la verdad de Dios en el corazón: Cantares 6, 10; San Lucas 1, 26-45; San Juan 2, 1-12; 19, 25-27; hechos 1, 12-14; 2, 1-4.
Cierto, muy cierto: volver a pensar en el Primer Anuncio de la Buena Noticia, nos infundió fuerza y aliento: Génesis 3, 15. La teología paulina, en línea recta con los cuatro evangelios, nos impulsó a creer que avanzamos por el camino cierto: Gálatas 4, 4.
No, no, no podía ser mejor el momento. Laura Victoria estaba feliz. Diríase, irradiaba una felicidad enorme. Se le notaba a simple vista su gozo y su complacencia. Nosotros, los curramberos de Jesús y María, reíamos a carcajadas. La dicha brotaba por los poros. El Amor de Dios alcanzaba, por momentos, su máximo esplendor. La "Cumbia alabanza" de Gloria Ester Guzmán, nos hacía vibrar las cuerdas más íntimas del alma. La cámara fotográfica de Martha Inés Roca pudo capturar los efluvios de la comunión y la esperanza. El Perfume de Jesús invadió toda la casa: San Juan 12, 3. El Fuego de Pentecostés caía, poderoso, como en aquella hora inenarrable de la Iglesia primitiva: Hechos 2, 1-4. En el cielo, los santos y los ángeles cantaban las más dulces alabanzas. Papa Dios tenía una cara de felicidad inocultable. Todos sentíamos sus tiernas manos acariciando nuestros rostros transfigurados. La luz del Tabor se nos pegó en la piel y en los tuétanos. Hubiéramos querido quedarnos en el monte contemplando y adorando al Hijo Amado de Dios, pero algo nos decía que la luz blanquísima del Tabor hay que irradiarla en el día a día, al interior de la familia, al interior de nuestros lugares de estudio y de trabajo, y al interior de nuestras comunidades eclesiales: San Marcos 9, 2-10; San Mateo 5, 14-16.
Hermanos muy queridos de Radio María y la Escuela de Evangelización San Andrés, mil gracias por esta llave de oro que en hora buena se hizo realidad en Colombia. El Dios maravilloso, Santísima Trinidad, bendiga más, mucho más, al Padre Germán y al Padre Rogelio. Naturalmente, a todo el formidable equipo humano que da vigor a Radio María y a todo el diligente equipo humano que da dinamismo a la Escuela de Evangelización San Andrés. En Barranquilla, la capital del sol, del río y del mar, seguimos paso a paso las insoldables huellas de tan benéfica unión. Oramos permanentemente para que la unión cada día se haga más fuerte. Necesitamos, cómo no, que toda Colombia sea sanada de su parálisis.
Necesitamos que todos los colombianos nos levantemos y andemos: San Marcos 2, 1-12.
Lo queremos recalcar: el Encuentro Presencial en Barranquilla fue todo un éxito. La metodología de la Escuela San Andrés, trasmitida esta vez por Laura Victoria, es magnífica. Se nos hizo mucho más familiar debido a que ya la conocíamos, gracias a Olguita y a Alberto. Lo podemos decir: se logró el objetivo principal. La metodología misma propició la activa participación de todos los estudiantes. Se nota que "la cosa" viene de arriba.
Al finalizar el encuentro, nos quedó el buen sabor de saber que el proceso de evangelización para una nueva Colombia, va viento en popa. Así nos gusta. Un diez para los sapientísimos instructores.
Aguardamos, finalmente, que las propuestas que esbozamos con Laura Victoria se puedan llevar a la práctica. Encantadísimos seguiremos, desde la Arenosa, aportando nuestro granito de arena.
Alberto, Olguita Camacho, Laura Victoria Luna reciban nuestro abrazo caribe de paz y bien. ¡Adelante!